¡No me mires!

La otra semana tuve un curso en Manhattan… (os acordaráis de la entrada, Navegando por la ciudad con hopstop.com, sobre el hopstop que al final no me hacía falta ya que iba andando desde la estación de autobus hasta la clase… y luego una compi de clase me llevó a Brooklyn y después me trajo de nuevo a Manhattan… así que me salvó de haberme perdido en el metro)… y durante tres días seguidos cogía el autobús desde las afueras de la ciudad hasta Manhattan.

Recuerdo que nada más llegar a Manhattan tenía una sonrisa puesta de oreja a oreja, ¡ya que la ciudad siempre me llena de vida! Hacía unos meses que no pisaba la ciudad, desde mi última visita a casa el pasado mes de julio.  Hay tantas cosas que os podría contar sobre cómo es pasear por las calles de Manhattan, pero en esta entrada, me voy a referir a una cosa en concreto… cómo portarse al caminar por las calles de NY…. cosa que se ve que se me había olvidado tras tantos años en Madrid.

Recuerdo mi primer verano en Madrid… fue durante el verano de 1992, cuándo fui con otras 9 chicas del instituto, junto a dos de nuestros maestros de español, y nos alojamos en un colegio mayor de Madrid en el metro de Metropolitano.  Ese verano es cuándo me enamoré de España, y decidí que había nacido en el país equivocado y le justifiqué semejante noción a mi madre alegando que mi alma era española… ella no se lo tragó pero yo seguía pensándolo a pesar de no poder hablar apenas nada en castellano en ese momento.

Una de las cosas que más me chocaba durante esas 3 semanas y media que pasé en Madrid (durante el mes de julio…. qué calor hacía!!) era cuándo ibamos en el metro y la gente me miraba o nos miraba fijamente sin pudor… algo insólito para mí en ese momento.  Al principio me preguntaba si nos miraba porque eramos extranjeros y hablábamos en inglés, pero después llegué a darme cuenta, que incluso cuándo ibamos solas y no hablábamos, que no… que eso daba igual y que nos miraban y se miraban sin ningun tipo de pudor… en cualquier momento o contexto.

Recuerdo incluso que cuándo les devolvía la mirada que tampoco quitaban la mirada, o sea, era algo totalmente ajeno a lo que serían las normas de Nueva York.  En ese momento, me sirvió para aprender que no existe una palabra en castellano equivalente a “stare” en inglés, sino que simplemente decían mirar fijamente… lo cual para mí era muy llamativo.

En Nueva York, como mires fijamente a alguien, puedes esperar lo que sea de esa persona… o te pueden sólo echar una mirada de vuelta para que se le quites la mirada… o te pueden preguntar desde “¿y a ti qué te pasa?” o “¿sí? ¿Hay algo en qué te puedo ayudar? hasta “¿qué c— quieres? o te pueden llegar a pegar, incluso.

En Nueva York, la NY de mi niñez… y la de mi adolescencia… no es la NY de ahora, de hecho ahora es mejor porque es una ciudad segura, o al menos mucho más segura que cuándo era pequeña.

De pequeños, nos enseñaban no mirar a la gente y no mirar al alrededor…. ¿por qué? Pues, al contrario de lo que piensa mucha gente, no era para ser antipaticos o asociales a los demás, sino era una táctica de auto-protección, ya que si mirases a alguien en la calle o vieses algo que no debes, te podrías meter en un buen lío!

Tened en cuenta que hace no muchos años –el nivel de crimen en NY sólo cambió de manera radical a partir del año 1996-1997, cuándo incrementaron el número de policias en las calles a incluir unos diez mil policias más y el Dpto de polícia cambió su estrategia sobre cómo erradicar el crimen… algo en qué Gallardón debería pensar… — podrías ver robos a cualquier hora del día en el metro o los autobuses, la venta de drogas en cualquier esquina de la ciudad (Manhattan incluida) y el uso y venta de drogas en cualquier parque, por no decir nada de los ataques con navajas u otras armas a lo largo del día o durante la noche, sobre todo en los andenes del metro… Es decir, el crimen estaba tan extendido que sólo dejar que se te escapase una mirada en el lugar equivocado, significaría que vieras un crimen… y significaría que te podrías convertir en el siguiente blanco del autor del crimen… o sea, era mejor no mirar a nadie y así es como nos criaron, porque no hacerlo sería peligroso ya que correrían el riesgo de meterse en líos no buscados.

Así que imaginados que de repente te encuentras en un lugar en el cual todo el mundo se miraba, y además… fijamente! Para mí era algo muy, muy fuerte.

Por eso, es curioso que se me hubiese olvidado esa norma… no escrita pero sí dicha… de mi ciudad natal.  Bueno, la otra mañana cuándo llegué a Manhattan, llegué pronto así que en lugar de coger el metro, decidí caminar las 20+ manzanas al lugar de la clase… y así bajaba las manzanas…. tranquilamente caminando, mirando a todo el mundo en mi alrededor y observándolos… como una auténtica turista (de hecho, incluso el día siguiente llevé la camára para subir fotos al blog! jaja).  Pero era sólo cuándo recibí unas miradas de muerte como respuesta por parte de varios de los sujetos que me encontraba en el camino (a diferencia de los turistas que no me miraban ya que no paraban de mirar arriba hacia los rascacielos y no se daban cuenta que les miraba yo) que me di cuenta que había perdido la costumbre…o mejor dicho, la manera de portarme correctamente en las calles de NY – algo que llamamos: Street smarts!  No sabía qué me sorprendía más…. las miradas de muerte que recibía de las personas en la calle o mi propio comportamiento, ya que antes era conocida por saber cómo ir por la ciudad, sin meterme en ningún lío jamas!

Francamente, tampoco era para tanto…. digo, no creo que mis miradas inocentes mereciesen semejante respuesta…. pero al pensarlo, me oigo pero no me reconozco y no creo que lo esté diciendo yo ya que es lo que una persona forastera diría al encontrar esta actitud neoryorquina.

El caso es que al darme cuenta de lo que yo hacía y comprender que yo misma estaba provocando estas miradas de vuelta, pues traté de no mirarlos pero veréis… no es tan fácil como parece, ya que sin darme cuenta, me había convertido en una de estas personas del metro de Madrid que me miraba fijamente sin pudor hace tantos años… o sea… un madrileño!  Y confieso que el día siguiente…. todavía miraba a la gente… y seguía recibiendo esas miradas de muerte!

Vamos… todavía me falta mucho para reacostumbrarme a las calles de NY…. pero eso es algo entre vosotros y  yo porque no me atrevo contar esta historia a mi familia… ya que ya piensan que soy un bicho raro desde que fui a vivir fuera de Nueva York (ojo… no dicen “a vivir en Madrid”… sino que para ellos cualquier persona que decide irse fuera de la región de NY tiene que ser rara…)  y eso sería otra prueba más para justificar esa descripción que me han pegado…. y la verdad es que incluso yo misma  empiezo a cuestionar de dónde soy… de NY o de Madrid??!!

Por el momento… sigo entre los dos lugares…

xoxo

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7 respuestas a ¡No me mires!

  1. Pat dijo:

    Alli, me encanta todo lo que cuentas. Es genial.
    Te mando un beso muy gordo.
    Pat

  2. Ceci dijo:

    Alli, no sabes como te entiendo, esas costumbres que se van adquiriendo de un lado y del otro y que nadie podrá entender, nunca serás n de aquí no de allá. Llega un momento que te haces tu propio lugar, a eso lo llamo “mi país inventado”, como el libro de Isabel Allende, ojo, ya yo había llegado a esa conclusión antes de leer el libro de ella.

    Un beso grande.

    Ceci

    • graciassssss ceci!! verdad que es una sensación muy extraña…. estar en el “limbo” entre dos lugares pero sin llegar a ser de ninguno… por muchos años que lleves en el lugar adoptado, y luego… ni siquiera de “nuestros” países! te debo un mail larguísimo, pero lo empiezo y lo tengo en borrador sin acabar!!! ya te escribiré, muchos besos y espero que los tuyos estén muy bien!! besos

  3. yo mismo dijo:

    Hola otra vez.

    Pues como comentaba ayer eso de las miradas aùn me irrita, me pone nervioso, me descontrola. En latinoamerica sobre todo en ciertos paises es casi prohibido mirar no vaya ser que te cojan de testigo en alguna declaraciòn y tengas que “ir a perder el tiempo” testificando por alguien que no conoces. Aparte de eso, mirar en un lugar seguro a alguien significa coquetear. Funciona asì…un hombre mira a una mujer y si la chica responde con una sonrisa pues da apertura al hombre para entablar una conversa pero si ella le frunce el ceño o vira la cara pues se llega hasta allì. Un hombre que mire a otro hombre… eso para los latinoamericanos es la mariconada (perdon la palabra) en su màxima expresiòn jaja Cuando un hombre mira a otro hombre el observado generalmente protege la retaguardia(el trasero) y se distancia inmediatamente y si responde a las miradas pues los dos son gays.

    Como un latinoamericano cuando recièn llega reacciona en el metro de madrìd? No sè, pero al menos a mi me incomoda mucho, me desespera saber que es lo que quieren y me saca de quicio…mis primeras semanas no sabìa si eran mis rasgos fìsicos, mi color de piel, mi ropa, mis zapatos. La mirada no suele ser “friendly”, suele ser seca, seria, dura. O serà que el latinoamerica es casi una obligaciòn no mostrar mala cara aunque por dentro uno se estè pudriendo.

    Saludos desde Madrid

    • Allison Rohe dijo:

      Gracias por compartir la perspectiva latinoamericana @yo mismo. Creo que este tipo de comentarios creo sirve para aumentar la comprensión intercultural entre las gentes en los lugares dónde hay un nexo entre distintos pueblos como es el caso de España debido al nivel de inmigración que ha experimentado en los últimos 10 años.

      Si me permites, compartiré unas observaciones mías respecto tus comentarios.

      En primer lugar, quiero reconocer que es normal que te resulte incómodo un cambio tan dramático de culturas. Todavía recuerdo mi primer verano en Madrid y todavía recuerdo cómo la experiencia del metro era lo que más me incomodaba, precisamente por las miradas fijas de las personas. Siendo de Nueva York, no comprendía qué querían y lo pasé mal cada vez que iba en el metro.

      Pero tras instalarme en Madrid, y tratar de integrarme yo en la cultura madrileña, me vi obligada de aceptar estas costumbres tan distintas a las que conocía yo. Es imprescindible que conozcamos la cultura del país receptor, y que la respetemos y que comprendamos que nuestras normas o costumbres sociales de nuestos países de origen no son las de nuestro nuevo país de residencia.

      Por lo cual, hemos de recordar que lo que a lo mejor haríamos en nuestros países de origen, no es lo que habríamos que hacer en nuestras nuevos países, y también creo que hemos de recordar que las normas sociales que seguimos en nuestros países de origen no rigen las normas sociales de España, por ejemplo.

      No podemos imponer nuestras normas sociales en las sociedades que nos acogen; hemos de respetar las que rigen la sociedad receptora.

      Creo que si todos fueramos conscientes de estas diferencias, y las aceptaramos, respetando la cultura autóctona, crearía un ambiente en el que los distintos pueblos podrían acercarse más fluido y pacíficamente.

      Gracias

  4. Pepo dijo:

    En Paris, je t’aime, en el capítulo de Tuilleries, los hermanos Cohen asocian esta aversión a la mirada directa a los Parisinos

    • Allison Rohe dijo:

      Pepo, una escena de los más rara…. que sólo podría salir de los hermanos Cohen. Gracias a dios, no todos los parisinos reaccionan igual que esta gente. Un saludo, Allison

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