El acceso a los medicamentos en EE.UU.

Esta mañana, una compañera del blog recomendó el tema de los medicamentos o la sanidad en EE.UU. como tema de un nuevo post y aunque en un principio publicar un post no entraba en mi agenda de hoy, parece ser que inconscientemente me pareció tan importante el tema que sin programarlo desvié todos mis planes de hoy para hacerle caso y meterme en el papel de paciente con el fin de poder contaros algo en primera persona al respecto.

Ay… las cosas que hago por el bien del intercambio de información cultural…. jaja

Veréis, corté la mano (resulta que además de despistada soy un poco patosa, y sufrí una herida de guerra esta mañana durante la última batalla que me libré contra la nieve en una lucha por rescatar mi coche de su poder). Al final, por cierto, gané la batalla, pero me llevé el corte como recuerdo, así pudiendo aprovechar la experiencia para contárosla, claro.

Pues resulta que el corte era lo suficiente profundo para requerir un poco de atención médica pero tampoco era nada que habría comentado si no fuera por la oportunidad de hablar sobre el tema de los medicamentos y la sanidad.

En EE.UU. se hace todo lo posible para evitar ir al médico, sobre todo, cuándo no tienes seguro médico. Gracias a dios, yo sí tengo (algo de) seguro médico porque la póliza que tengo en España me cubre (hasta 12.000€) durante mis estancias en el extranjero.

Tras darme cuenta que iba a tener que cerrar ese corte con algo más de una tirita, aplacé la reunión adónde mi dirigía y acudí a una clínica médica privada…. es decir, la única opción que tenía salvo ir a urgencias.

Así que en cumplimiento de los procedimientos de la aseguradora española, les tuve que llamar por teléfono para poder recibir atención médica y no pagarlo yo desde mi propio bolsilo (aunque por supuesto lo pago yo ya que llevo años pagando las cuotas de la póliza sin acudir al médico…).

En la clínica tras contemplar si ponerme puntos o pegamento (sí… pegamento… nuevo método por lo visto), me curaron el corte y me mandaron a la calle (con pegamento…) acompañada por una receta para un antibiótico.

Como @BeaBurgos nos comentó en el post de ayer, los antibióticos así como los demás medicamentos que requieren recetas en EE.UU. salen muy caros comparado con los precios en España, y no están cubiertos por la póliza española.

Por lo tanto, en otras ocasiones cuándo sí me podría interesar comprar el medicamento, suelo preguntarle al médico si me puede dar algunas muestras de antibióticos (las suelen tener, a veces no lo suficiente para una receta entera… pero suelen tener algo de varios…. se los dan – entre otras cosas – los comerciales farmaceúticos que les visitan…..)

Lo de las muestras es una de las formas (trucos) con que los que no tenemos seguro médico tratamos de evitar de tener que comprar la receta.

No tuve que pagar los 418 dólares de la visita (recordemos que estuve allí un total de unos 40 minutos… y al final lo único que me hicieron era ponerme pegamento…. y una venda…) porque lo paga la aseguradora española. Pero si quisiera el antibiótico, lo tendría que pagar yo. Así que me fui con la receta para el antibiotico en la mano (la izquierda, claro…jaja) a pesar de no tener la intención de comprarlo, ya que no creo que me haga falta el antibiótico.

Igual que en muchos países, en EE.UU. los médicos se sobrerecetan los antibióticos y con la inyección del tétano (que ya tenía) y una pomada antiobiótico (por 4 dólares que se puede comprar sin receta en cualquier farmacia o supermercado), creo que estaré perfectamente.

Debo informaros que esta actitud mía, la de no comprar el antibiotico a pesar de tener la receta, no es una actitud de rebeldía, sino una actitud típica y extendida por parte de los residentes de EE.UU., sobre todo los que no tienen un seguro médico que les cubre los medicamentos.

Existe un problema real y muy extendido entre las miles de personas que requieren la receta pero no pueden hacerse cargo del alto coste de los precios establecidos por las farmaceúticas.

Mucha gente se queda sin sus medicamentos, o acaban auto-medicándose a su manera, lo cual es bastante arriesgado, lógicamente.

Imaginados las personas con enfermedades crónicas que requieren tratamientos prolongados. Las ayudas sociales en algunos casos pueden facilitar el acceso a los medicamentos de los más pobres, pero el concepto de la pobreza (extrema, funcional , etc.) en EE.UU. en muchas ocasiones es relativo y depende de muchos factores y hay muchísimas personas que no cumplen sobre papel los requisitos de la pobreza pero pobres son: Gente sin hogares pero con sueldos y cotizando. Familias que no sólo no llegan al fin de mes, sino no llegan a mediados del mes cuyos hijos van a la cama hambrientos todas las noches. (Hay más de un millón de niños en EE.UU. que van a la cama con hambre todas las noches, y unos 17 millones que viven en familias en las que hay carencias de alimentos periódicamente durante el mes).

Muchas familias que padecen de estas carencias se tratan de personas con uno o varios trabajos, cobrando el sueldo mínimo, y sin ser considerados “pobres”, por lo que puede que no tengan acceso a las ayudas sociales.

Estas decenas de miles de personas cobrando sueldos que se podrían considerar dignos (otro concepto relativo) no son capaces de hacer frente al alto coste de los medicamentos o la sanidad, en general.

Hay incluso los que tienen pólizas que les cubren los medicamentos, pero incluso los co-pagos que han de pagar a la hora de recoger el medicamento (que oscilan entre los 10- 25+ dólares/depende de la póliza) no están a su alcance, resultándoles demasiado y por encima de sus posibilidades económicas.

El antibiótico que me recetaron – uno normal y corriente – me habría costado más de 80 dólares, y más de 35 dólares si existiese uno de una marca genérica. El mismo antibiótico en España seguramente me costaría menos de 7 euros por lo privado, y bastante menos por la seguridad social.

Todo esto me lleva a recomendaros si vais a EE.UU. que siempre viajéis con vuestros medicamentos, sean lo que sean. Y si lo tenéis contratado, los datos de tu póliza privada del seguro médico (os recuerdo que la seguridad social no te cubre en EE.UU.).

No he explicado lo que me sugirió en el post de ayer @BeaBurgos que investigase sobre el por qué existe una diferencia tan grande entre los precios de los medicamentos de un lado del charco al otro, pero espero haberos podido mostrar algo más (aunque con esto no pretendo que entendáis el sistema porque es mucho más complejo) sobre cómo es el sistema sanitario por aquí en EE.UU.

Y respecto los precios, tengo entendido, como lo que ha aportado esta noche @Mariano al mismo post de ayer, que la seguridad social cubre una parte de los costes de los medicamentos, aunque tampoco entiendo por qué incluso los precios por lo privado en España siguen siendo tan baratos. ¿Es que la SS en España también subvenciona el precio de los medicamentos que compramos sin receta de la SS?

Si tenéis idea, por favor, iluminadnos.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Buenas noches.

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7 respuestas a El acceso a los medicamentos en EE.UU.

  1. Elregio dijo:

    En la frontera norte de México uno de los grandes negocios son las farmacias, muchas personas de EEUU cruzan la frontera para surtir sus recetas de este lado, yo pensé que la razón principal era que de este lado no se requiere receta para comprar medicamentos controlados, pero después de tu comentario veo que en realidad es el precio.

    • Allison Rohe dijo:

      Creo que son ambas cosas. Para conseguir una receta médica, obviamente, requiere que vayas al médico (un gasto que puede ser importante e inalcanzable para muchos, o sencillamente visto como un gasto innecesario para otros – ya que muchos se creen médicos y se autodiagnostican). Ir a México y comprar lo que quieran, les soluciona todo esto, aunque también – además de sobremedicarse – corren el riesgo de no saber el origen de lo medicamentos ya que en esa parte de México ha habido problemas con la calidad de estas drogas (contenido, fechas de caducidad, dosis, etc. etc.), una problemática típica del mercado negro – aunque no todas las ventas ocurren en él directamente.

      Yo recuerdo como hace unos 10 años estuve en México y estaba encantada con la posibilidad de comprar inhaladores como el ventolín (medicamento para los asmáticos) por unos pocos dólares comparado con el precio de más de cien (sin seguro) en EE.UU. (He de decir que desde el año 2009, el precio de los inhaladores estos, han bajado casi por la mitad en EE.UU. pero esto es otra historia y fue provocados por motivos ajenos al presente tema)

      gracias!

  2. Mariano dijo:

    Este tema, como imaginarás, Allison, tiene mucha “miga”…

    En España ha habido tradicionalmente un control de los precios máximos de los medicamentos, limitando el beneficio de las farmacéuticas. Desde los 90 este control sólo se ejerce sobre los productos que subvenciona la SS, dejando libre mercado para el resto. Por eso, la SS intenta proveer siempre de productos genéricos (más baratos porque al haberse liberado los derechos de patente, la libre competencia (¿libre?) favorece la reducción de precio). Sin embargo, el hecho de que haya unos precios máximos en los genéricos, lógicamente afecta a todo el mercado, ya sea el público o el privado, que también se beneficia.
    (Más info: http://gcg.universia.net/pdfs_revistas/articulo_110_1238746628243.pdf)

    Por una parte, esto ha sido bueno para el consumidor, pero malo para la industria española farmacéutica, que casi no existe. Esto, que en principio nos puede dar igual, tiene la desventaja de que España siempre estará dependiendo de la industria farmacéutica extranjera y por tanto sometida a su políticas comerciales. Ya se intentó hacer algo en este sentido en el 86, cambiando la ley de patentes haciéndola más flexible, pero no funcionó del todo.

    En lo que respecta a la SS, lógicamente hay una gran diferencia con el sistema norteamericano.

    – En primer lugar, el sistema español obliga a todos los trabajadores a suscribir un seguro con el Estado, el cual es pagado entre el trabajador y el empresario). Aparte, el trabajador puede formalizar otros seguros privados. En EEUU, el gobierno no obliga a suscribir ningún seguro (Dentro de las reformas Obama, lo que se pretendía es que los trabajadores tuvieran que suscribir un seguro y él sugirió que el gobierno federal ofreciera una alternativa pública, algo que el Senado ha rechazado).

    – En segundo lugar, las prestaciones que el seguro español tiene son universales, no limitadas como los seguros norteamericanos. Es decir, el seguro público es el mismo para todos y, aunque no tiene todas las prestaciones (dental, psiquiatría, psicología, etc – ya sé que esto está cambiando, pero poco a poco), sí incluye la subvención de los medicamentos. Es precisamente esta cobertura la que está quebrando en parte el sistema de salud pública, pues la presión de las farmacéuticas es tremenda y los hábitos de la población tampoco ayudan (cita con el médico para cualquier cosa, el hospital es centro de reunión y para hacer amigos, da igual recetar 5 pastillas que 50, etc).

    Este es un cuadro aproximativo de cómo está el panorama. Mi opinión es que EEUU debería acercarse al sistema español, especialmente en lo que respecta a la universalidad de la atención básica. También debería poder ofrecer un seguro público para poder competir con el privado y que diera cobijo a tantas familias con escasos recursos.

    Sin embargo, sí mantendría el sistema de copago, tanto de las visitas al médico como las de las medicinas para evitar un colapso del sistema. Las cantidades habría que estudiarlas así como quién estaría exento de ese copago. Si a la población le das muchas facilidades, terminan por saturar el sistema haciéndolo ineficaz y sé que esto no es políticamente correcto decirlo, especialmente hablando de salud.

    —-
    Felicidades por esas 2000 visitas al mes. Eso es muy poco para lo que merece este blog. Sigue ahí 🙂

    • Allison Rohe dijo:

      Mariano, te quito el sombrero. Que maravilla. Mil gracias por dejar este comentario tan detallado y tan bien informado.

      Por cierto, acabo de mirar tu último artículo en El Ciénaga… otra aportación estupenda. Lo comentaré en breve en cuánto tenga más tiempo para responder como el artículo lo merece.

      Y muchísimas gracias por el detalle de felicitar el blog, me halaga mucho saber que lo piensas, ya que creo que el tuyo es maravilloso.

      Gracias por todo, saludos

  3. BeaBurgos dijo:

    Nunca pensé que ibas a seguir mi recomendación tan rápidamente… pero realmente es un tema que lo requiere. Te das cuenta? Qué complicado es en EEUU. Jamás se me habrían ocurrido esos trucos, a mí las aseguradoras, literalmente, me “sangraron”, me sacaron una pasta y yo, medicamento que me decían, medicamento que compraba… me imagino que uno después de años viviendo allá acaba aprendiendo esos trucos o más bien pasando y viviendo sin seguro médico (como mi compañero de piso, que era médico y vivía sin seguro médico porque le parecía que las aseguradoras eran unas abusivas). Sólo espero que de una vez se solucione el problema de la seguridad social en EEUU y la gente por fin pueda tener acceso a una sanidad digna, como es propio del país más rico del mundo.

    • Allison Rohe dijo:

      pues la verdad es que tampoco pensaba seguirte la recomendación tan rápidamente… jaja. desafortunadamente la solución al “problema” tendría que redefinir todo el modelo de sanidad en EE.UU. Y desafortunamente, el plan sobre “la mesa” en Washington, no contempla semejante reforma, mantiene el actual sistema y no pretende dar acceso médico a todo el país, pretende extender un tipo de seguro médico a todo el país (o casi todo) y no son lo mismo. Es un tema que se ha polarizado… una vez más… este país, pero es una problemática sumamente compleja que requiere o bien un plan igual de complejo o una reforma completa….. El país más rico del mundo no suele hacer caso a las necesidades internas, sino en mantener su status de primera potencia mundial, lo cual lo lleva a abandonar estas problemáticas domésticas…. porque sus riquezas se gastan en el extranjero, no dentro de sus fronteras.
      Gracias por proponer el tema y por los comentarios de tus experiencias!!

  4. Ani dijo:

    No nos tenemos que ir tan lejos….todavía recuerdo el “palo” que me pegaron en Andorra hace unos años por una visita que tuve que hacer al médico por un gripazo con fiebre muy alta que me cogí estando allí de vacaciones….Ya no recuerdo lo que me costaron tanto la consulta como los medicamentos, pero si que me acuerdo de que aluciné… Desde entonces, no se me ocurre viajar fuera de España sin la tarjeta de la Seguridad Social española internacional en el bolsillo…

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