No quiero ser egoista, pero este espacio es mío… sólo mío…

[picapp align=”right” wrap=”true” link=”term=cashier&iid=3091957″ src=”f/f/c/7/Monthly_Consumer_Prices_0e72.jpg?adImageId=12991357&imageId=3091957″ width=”380″ height=”255″ /] El otro día, fui al supermercado, como suelo hacer de vez en cuándo… y me imagino que vosotros también tenéis esta costumbre, al menos una vez a la semana…. sobre todo si os apetece comer de vez en cuándo en casa…

Este post, se trata del tema del espacio personal, lo cual es algo bien importante para mí, y tengo miles de ejemplos para demostrar cómo es algo que suele provocar situaciones nada cómodas, tanto desde este lado del charco atlántico (estoy en Madrid) como desde el lado americano del Atlántico.  Seguramente escribiré más sobre este tema, pero por ahora el presente caso, se trata de la experiencia en la cola en el supermercado.

Si estoy cansada o de mal humor, hay algo que me puede poner muy nerviosa o incluso llegar a sacarme de quicio: la invasión de mi espacio personal provocado por la manera de ser o la impaciencia de la gente en la cola del supermercado y su insistencia en ponerse en la cola pegada a la persona delante.

¿Cuántas veces te ha pasado a ti – porque sé que no sólo me pasa a mí sino a casi todo el mundo (y varias personas me habéis propuesto este tema para el blog) – que la persona detrás de ti en la cola te empuja o está tan cerca de ti que es como si te fuera a lanzar encima?

En muchas ocasiones – cuándo no tengo prisa – suelo decir a la persona en cuestión, “veo que usted tiene prisa, pase por favor”.    A veces, la persona me lo agradece y pasa. Y así quedamos las dos contentas… yo puedo seguir tranquilamente en la cola sin tener esa persona pesada detrás de mí poniéndome nerviosa y esa persona puede seguir con su impaciencia, es un win-win.

Pero a veces, y (¿curiosamente?) eso pasa muy a menudo, me dice, “no, no tengo prisa, no se preocupe”…. a que yo suelo contestar, “ah, es que como usted me está empujando, daba por hecho que tenía prisa, pues nada”.

Y sí, suelo echar una mirada (a la neoyorquina) como, “ya está bien, ¿no?”.  Pero, reconozco que en muchas ocasiones, estas personas en cuestión no entienden qué me pasa a mí, y me imagino que pensarán que soy yo la borde de la pelicula, porque es su forma de ser y no se imaginarán que a alguien le puede sentar mal que se acerque demasiado o se empuje o, incluso (y para mí eso es lo peor…) se roce…. pero eso sí me afecta a mí, y mucho.

El otro día cuándo estaba en el supermercado, pasé por allí para pillar unas cositas, tan pocas que ni siquiera cogí una cesta.  Llegué a la cola y metí las pocas cosas que tenía en la cinta, detrás de la señora que estaba delante.

De repente, llegó otra señora, mayor, bien vestida, con buen aspecto.  Normalmente, no me fijaría tanto en la persona detrás de mí, porque lo normal es que le estaría dando la espalda, pero esta mujer – que sí llevaba sus cosas en una cesta – empezó a colocar sus cosas en la cinta (dónde no había espacio, por cierto, pero le daba igual, por lo visto) de tal manera que casi me tuve que girar un pelín y ponerme de lado para que hubiese espacio entre las dos.

Cuándo me tocó a mí, la cajera – como es el caso siempre – me saludó a mí y mientras pasaba las cosas por el escáner, abrí mi bolso para sacar la cartera y le di a la señora con el codo.

Este contacto incluso me sorprendió a mí, porque suelo tener bastante cuidado, pero es que la señora estaba pegada a mí.  Al parecer, a ella no le importaba lo más mínimo que le acababa de dar con el codo.  Normalmente, le habría pedido disculpas, pero en este caso, yo no le dije nada porque desde mi punto de vista, yo no le di con el codo, es ella la que se chocó contra él, y en todo caso creía que era ella la que tenía que haberme pedido disculpas a .

Os acordáis de la escena de Dirty Dancing (si véis el video adjunto, mirad el minuto 2.55), cuándo “Johnny” (Patrick Swayze) le está enseñando a “Baby” (Jennifer Grey) bailar y le explica, este es mi espacio y este es tu espacio… así es como se lo explico a la gente sobre “mi espacio” y “el suyo”.  Me pregunto si a todo el mundo entiende lo importante que es para nosotros, los norteamericanos, en general, y los neoyorquinos, en particular, nuestro espacio personal…. por lo visto, no lo entienden, porque a mucha gente – incluso amigos y conocidos – me lo invaden y no saben lo mal que lo paso…

Lo de la señora del supermercado era un caso ya tirando a violento – para mí – ya que acordaos que para mí su proximidad física me resultó no sólo incómodo, sino para mí significa una invasión personal y es de muy mala educación… reitero, quiero decir, para mí.

Lo más fuerte en ese caso, en particular, es que cuándo me pasé a ir a recoger los productos que había comprado, se vino ella también…. aunque todavía ni siquiera era su turno. Así que una vez más, se puso a mi lado – ahora al lado derecho, y una vez más cuándo volví a abrir el bolso para guardar la cartera, le di con el otro codo – una vez más sin querer.

Ojalá fuera un caso único… pero la verdad es que es un caso de lo más común en la vida cotidiana de una neoyorquina en Madrid.

En Nueva York, si alguien está tan pegado a ti de esta manera creemos que es porque nos van a robar o incluso asaltar… y lo más probable es – como poco – la persona que se siente incómoda por tanta cercanía física te echará unas miradas inconfundibles para hacerte saber que le estás molestando, o te dirá algo para que sepas que le estás molestando.
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PD:
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19 respuestas a No quiero ser egoista, pero este espacio es mío… sólo mío…

  1. pipermenta dijo:

    Has tocado un tema que me pone enferma. Es cierto. No sé porque la gente tiene esa manía. Odio que me rocen cuando no quiero ser rozada. ¿A cuento de qué tan pegadiza insistencia? En las colas que se producen en cualquier establecimiento público, en los cines, en los hospitales, en el autobús, y no digamos ya en el metro. Ocurre también en las colas que se producen en la carretera. Casi pegan el morro a tu coche, en fin un tema (como todos los tuyos) que da mucho de sí.
    Por cierto Allison he preparado una fiesta en mi sitio, si te apetece, pásate cuando quieras.
    Un saludo

  2. mortiziia dijo:

    A mí esto me pone MALA, pero MALA, MALA. No sé si es porque yo siempre he tenido una forma de ser muy «sajona», pero lo cierto es que en España tanto conocidos como desconocidos suelen invadir mi espacio mucho más que en ningún sitio que yo haya experimentado (bueno, Marruecos aparte, y me imagino que hay países donde es aún peor). Y lo de las «señoras muy arregladas que se te pegan subrepticiamente (eso creen ellas) con intención de colarse» es para escribir una tesis.

    Siempre recuerdo una anécdota acerca del espacio personal de un profesor que tenía un vecino ex-militar iraquí. Se encontraron en el portal del bloque donde vivían y el señor iraquí (como un armario empotrado, imagínate) fue a presentarse, pero se acercó TANTO que mi profesor creía que lo iba a rajar para quitarle la cartera o era un pervertido sexual o algo así. Yo me imagino la situación, con el pobre señor acercándose y acercándose en plan «voy a ser amable» y mi profe huyendo muerto de miedo y me da la risa, aunque no puedo evitar simpatizar con él. Pobrecillo.

  3. mortiziia dijo:

    *Corrijo lo de las señoras: a veces tienen intención de colarse, pero otras veces solamente tienen intención de cotillear qué has comprado, cómo vas a pagar, de qué color es tu cartera, si llevas mucho dinero dentro, si llevas las uñas arregladas, si te canta el sobaco… cualquier cosa que dé para rajar de ti un ratito en la peluquería.

  4. mexiñol dijo:

    Juas, pues no te subas en una autobús en México, hay mucho cabrón que (como se dice por acá) “te frota el camarón”, vamos, que si ven una tía medio buenorra a sus ojos (no necesariamente una supermodelo) aprovechando la multitud del momento se refrotan todo su asunto a la chica, a veces ellas se dan cuenta con el consiguiente cabreo, pero muchas otras ni se enteran

  5. Ana dijo:

    Lo he leído un poco a vuelapluma, pero me siento totalmente identificada. Recuerdo perfectamente la escena de Dirty dancing de la que hablas, sobre el espacio vital, y es totalmente cierto

    Del supermercado, una de las cosas que más me agobió al llegar a NY fué precisamente eso, doing groceries, porque el super al que iba tenía los pasillos super estrechos, hasta los carritos eran de tamaño reducido y los aisles eran unidireccionales, claro. Con el tiempo me acostumbré y no llegué a notarlo, pero nada más aterrizar fué tremendo, porque llegúe proveniente de Arizona, y allí todo era esapcio a lo grande, así que la diferencia fué mayor

  6. Rich Esteves dijo:

    Tercero en la cola es tercero en la cola. Da igual si estas dentro del culo de la persona al frente. Tengo amigos en New York que resuelvan con un giro rapido que da un codazo a la persona detras. Dicen que alli hay problemas con este asunto igual que Madrid.

  7. Liz dijo:

    Hahahaha, I knew one day this topic would come up!! Recien llegada, yo flipaba con la mala educacion de este tipo en los supermercados, pero despues de cuatro anios ya no me ofendo porque he aprendido proteger mi espacio personal (gracias a la insistencia de los maleducados) con ciertos trucos. Ya no dejo que me metan prisa sino al reves, voy mas lento para fastidiarles (si estoy delante y se que tienen prisa porque noto su aliento en la nuca y su cesta en la espalda, obviamente voy a ir lento aposta, seran tontos?), es bastante gratificante porque siempre gano. Hace alrededor de un anio, un hombre en el cercanias se apoyo en mi, el vago estaba petado y habia tanta gente que el creia que no lo iba a notar, de hecho creia que simplemente estabamos pegados sin querer pero cada vez que encontraba sitio para poner un poco de aire entre nosotros, quedo claro que yo era su pared personal, y pesaba tanto que no podia soportarle (literalmente, me caia). Pues que hice? De repente me incline para adelante y casi se cayo, se asusto y quedo bastante idiota. No tuve que decir nada, aprendio la leccion y me dejo en paz. Revenge is sweet 😛

  8. Montse dijo:

    El mismo caso que cuentas me ocurrió hace unos meses y también con una señora mayor. Iba tan pegada a mi que de vez en cuando me volvia y la iraba de mala manera, pero ella ni se inmutaba. Cuando nos acercabamos a la caja empezó a poner las cosas en la cinta antes que yo. No sé como me callé, pero me daban ganas de decirle: señora, que por mucho que me empuje no le van a atender antes.
    Yo es que también me pongo muy quisquillosa cuando me invaden.
    Lo mismo me pasa cuando se sienta un tio a mi lado en el bus, tren, etc. que lo hacen con las piernas separadas y ocupan su sitio y la mitad del tuyo y te van rozando y yo opongo resistencia y alguna vez consigo que me dejen mi espacio.

  9. yo mismo dijo:

    Siempre es bastante dificil complementar maneras de pensar y culturas opuestas o bueno, al menos a mi se me ha hecho bastante dificil.
    Lo que comentas es bastante cierto…los pisotones, codazos y carterazos son el pan de cada día. La gente generalmente no se disculpa por esto. Al principio ofende y mucho. Ese choque cultural tarda en en ser superado y después ya los pisotones o empujones “ni se los sienten” La cultura se vuelve parte de uno.
    En las capitales de la América del Sur (por si acaso desde Colombia para abajo ya que muchos aquí suelen meter en el saco a México) y en las clases medias y altas si bien no podría ser como en New York pero la gente se aparta porque con una mala cara se sobreentiende que estás jodiendo al de adelante y un empujón con la cartera o el carro de compras puede terminar como mínimo en insultos y a veces hasta en puñetazos y escupitajos del agredido al “agresor”

    El espacio personal también tiene algunas connotaciones…hace poco abriste un post respecto a la lectura de los periódicos o libros del de alado tuyo en el metro que te sigue y más. Puede resultar gracioso, novedoso o exótico pero mucha gente lo puede interpretar mal como invasión de su espacio personal. Si necesitas leer pues chico comprate el libro o un periódico..como quieres saber si esto que leo es literatura pornográfica o cientifica y no quiero que nadie se entere.

    El espacio personal también tiene que ver en lo intrusos que suelen ser algunas personas. Por ejemplo, si estoy hablando de cualquier asunto con un colega y viene un tercero que pasa por allí y sin que nadie le pida su opinión escucha algo y da su opinión e interrumpe la mía o nuestra como si el también fuese parte de la conversa. Incomprensible para los nativos y “flipante” para los aliens. Es una palabra un poco ofensiva en sur america para denominar esta clase de gente y es metiche o metido….

    Debo recalcar que después de un tiempo esto se vuelve normal y deja de tener importancia pero cuando se regresa de vacaciones o de visita al lugar de origen ellos notan que ha cambiado el volumen de voz(se habla más alto), se habla directo(menos rodeos y puede ser interpretado como rudo y torpe) y ya no se desvía la mirada al edificio o a la ventana para ver y conversar con otra persona.

    Un saludo cordial

  10. BeaBurgos dijo:

    Yo debo de ser la que se pega en el supermercado y el metro, porque nunca he sentido que nadie invada mi espacio personal, o quizás es que no soy muy quisquillosa, o que estoy en mi mundo, el caso es que yo no me he sentido nunca agobiada por esa falta de espacio personal, la considero lo normal cuando no hay mucho espacio en un lugar. No he sentido eso ni en España ni en ninguna parte del mundo, excepto como dice alguien por arriba (“español?) cuando alguien “te frota el camarón”, jajaja! (eso por cierto pasa en México y en todo el mundo)

    • Allison Rohe dijo:

      Beatriz, no sabes cuánto me alegro que hayas dejado este comentario!!!!!!!!!!! Porque expresas la otra perspectiva que todavía faltaba por escuchar!!! Te lo agradezco un montón. Creo que no se trata ni de ser quisquillosa ni de estar en un mundo propio, los motivos por los que nos puede afectar a algunos la “invasión” del espacio personal o los motivos por los que ni nos damos cuenta, sino que es ejemplo de nuestras culturas o de cómo nos inculcaron ciertos modales sociales. Fíjate, yo puedo estar en un autobús llenísimo de gente (o en el metro o lo que sea) y estar pegada a toda la gente en mi alrededor, tanto hombres como mujeres, y no sentirme incómoda o sentir que me están “invadiendo” mi espacio personal, sin embargo, en otras circunstancias sí me afecta. Curiosidades de las culturas….. ahhhhh, me encanta! gracias de nuevo!!

  11. Ana. dijo:

    Ufff, como te entiendo!

    Reconozco que soy “muy tocona”, me gusta tocar a mis amigos, se me van las manos con facilidad, me refiero a acariciar, a un roce en el brazo, un achuchón, un beso, pero ya digo, a los amigos, a los desconocidos no, ni los rozo ni me gusta que me rocen, y si ya el roce deja de ser roce y se convierte en “atosigue”, me pone enferma! Y por supuesto, cuando soy yo la que sin querer he tocado a alguien, pido disculpas siempre… pero como en tu caso no, tampoco las hubiese pedido, claro!

    Saludos!

  12. Ana. dijo:

    Ahhh, leyendo a Liz… me pasó lo mismo hace unos días en el bus, pero con la diferencia de que no había demasiada gente, sino que el tipo era mucho más voluminoso que yo y por lo visto pensaba que él tenía derecho a silla y media, apoyaba su rodilla en la mía sin cortarse lo más mínimo, hasta que hice más o menos como Liz, quitársela de repente! El tipo pegó un respingo y me miró con muy mala cara, insistente, pero yo en ese momento iba totalmente abosrta, mirando por la ventana… me faltó ponerme a silvar! jajajaj

    Lo dicho, saludos!

  13. Allison Rohe dijo:

    Hola a todas y a todos, perdonadme el retraso en comentar!!
    @Pipermenta y @Mortiziia – Gracias por los comentarios, veo que coincidmos y eso pone de manifiesto que tampoco se trata de una cosa sólo de los norteamericanos, sino incluso de los autóctonos también! 🙂
    @mexiñol – sé perfectamente a lo que te refieres en México, es algo que me pone mala.
    @Ana, es verdad que los espacios en los supermercados de la ciudad suelen ser (a no ser que vayas a WholeFoods, etc.) super reducidos y recuerdo que él de mi barrio incluso tenían los techos muy bajos… un agobio tremendo… creo que allí, sin embargo – aunque como dice muy bien @Rich Esteves eso también ocurre en NY – la gente suele ser más cuidadosa a la hora de cruzar con otra persona – y no se trata ni siquiera de ni buena ni mala educación porque es algo cultural, y puede que aquí no sea de mala educación chocar el brazo con él de otra persona, pero allí sí es de mala educación. Gracias!
    @Rich – claro está, ocurre esto en todas partes. Gracias!

    @Liz — Tía!!! Te recomiendo que pruebes mi tactica… dejar que pase esta persona…. te aseguro que es una manera de quitártelo de encima y no acabar de los nervios. Quizás sea mi forma de afrontar las cosas pero prefiero – si puedo…. aunque también reconozco que no siempre lo consigo porque a veces a mí también me supera la emoción del momento – evitar el conflicto y, sobre todo de manera egoista, evitar que no me altere para no llevarme yo un disgusto innecesario… pruébalo, o incluso puedes probar lo de preguntar, “¿tiene prisa?”…. es una manera – passive/aggressive – de hacerle saber que te está incomodando. 🙂 Gracias!!
    @Montse – sí!! te entiendo…. para mí, lo peor es cuándo eso te pasa en un medio de transporte en el que tienes un largo camino a recorrer…. como por ejemplo un viaje en bus a otra ciudad, o todavía peor…. en avion!! Ay, sólo recordar las veces que me ha pasado esto … ya me siento incomoda!! Gracias!!
    @Yo mismo – es verdad, como se nos notan (y de ahí cómo notamos nosotros) cómo vamos cambiando nuestras conductas en ese sentido y sólo percibimos ese cambio a la hora de regresar a nuestros lugares de origen, muy buena observación. Desde luego, lo del espacio personal es un área en el que se puede destacar muchos ejemplos de muchas circunstancias como bien has identificado otras. Gracias!
    @Ana – sí.. una cosa es ser “tocona o muy cariños” y otra cosa es invadir el espacio personal de un extraño (sobre todo cuándo se trata de mi espacio!! jaja). Y sí, lo de las personas ocupando más espacio en los asientos es problemático como bien dices y han dicho @Liz y @Montse. Gracias!!

  14. Buenas;

    Llego a tu blog rebotando desde otros… pero ha sido una sorpresa agradable: vivo en Madrid y adoro NY… 🙂 Y, respecto al tema que comentas, decirte que te entiendo muy bien. Odio con intensidad que se me acerquen, me rocen o me empujen. Como además hace varios siglos que dejé de tener vergüenza, cuando me ocurre algo así en la cola del supermercado, tengo dos respuestas “tipo” preparadas de antemano. Si es hombre el que me empuja, me vuelvo y, con suavidad, le miro fijamente y comento en voz suficientemente alta para que me oigan en toda la cola: -“Lo siento. soy hetero”. Si es mujer, independientemente de la edad (pero habitualmente mayores) la táctica es la misma, pero cambiando la frase: -“Lo siento: ya estoy casado”.

    Jamás me han respondido. Y jamás han vuelto a empujarme.

    • Allison Rohe dijo:

      jaja, no se me había ocurrido responder así, pero veo que también consigues el objetivo buscado!! Bienvenido al blog, me alegro que te haya resultado agradable tu primer encuentro con nosotros!! Gracias por animarte a dejar un comentario, saludos, Allison

  15. Pingback: Hacer la compra… a veces desafiante, a veces curioso | Hello Madrid, Hola New York – Blog

  16. Ana María dijo:

    Me encanta que hayas tratado este tema porque tus opiniones me van a venir genial para mi Memoria de Máster en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera, en la que pretendo investigar sobre el tratamiento didáctico de este tema. Además, nunca se me habría ocurrido utilizar ese fragmento de Dirty Dancing para ejemplificar y dejar claro el concepto de espacio personal, lo tendré en cuenta para una posible explotación didáctica.

    Por último, me encanta leer lo bien que te expresas y lo certera que eres para “meter el dedo en la llaga” de las costumbres españolas, desde un punto de vista externo y objetivo, aunque luego añadas tu propia visión personal. Ya quisieran muchos españoles tener tanta lucidez como tú. Te seguiré leyendo tantas veces como me sea posible. Por cierto, he incluido este blog en el mío (http://virgulillo.blogspot.com), que es mucho más modesto, la verdad.

    • Allison Rohe dijo:

      Ana María, bienvenida al blog! Muchísimas gracias por hacernos una visita y sobre todo por estas palabras tan bonitas que me has escrito, me siento super halagada y agradezco muchísimo el comentario. También me alegro saber que el texto te vaya a ayudar para tu Memoria… nunca jamás se me había ocurrido que estos textos pudiesen servir de semejante cosa y me hace gracia saberlo. Mucha suerte con el Máster! Gracias por incluirnos en tu blogroll y por animarte a dejar el comentario sobre el texto, así como ya he dicho, por estas palabras que me has escrito que agradezco mucho. Saludos, Allison

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